2.20.2011

.-algunasveces

Tuve miedo.
Iba caminando por la acera de la calle más ruidosa que te puedas imaginar (no recuerdo hacia donde iba, tampoco es que interese), llovía muy fuerte y me costaba trabajo mantener la sombrilla quieta. Llovía y yo pensaba en ti y sonreía mientras saltaba muy disimuladamente en los charcos que se formaban para no salpicar a nadie y ganarme miradas de odio, aunque me diera risa de tan solo imaginarlo. Entonces paré en seco, porque fue en ese instante, en medio de las gotas de agua cayendo y del ruido de los autos pasando a treinta centímetros de mí, fue cuando me golpeó. Me di cuenta, en ese mismo momento y sin ningún aviso previo, me di cuenta de que te amaba.
Y tuve miedo.

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