Siempre he detestado ésta época del año. Pero éste es distinto. He estado disfrutando cada pequeño detalle, con las personas que quiero; es tarde para hacerlo pero prefiero eso a nada. Y las luces estaban lindas en Usaquén. Además, escuchar A christmas album de Bright Eyes, hace que le sonría a la Navidad que tan cerca está :')
12.23.2011
12.21.2011
Sostenía el arma blanca con su mano izquierda mientras detallaba su reflejo en el espejo, y veía carmesí en sus mejillas, en sus ojos, en sus labios. Bajó la mirada y estiró su brazo. Luego, con el contrario, hizo que el objeto que estaba en su mano tocara su piel, despacio, suave, más presión, más, de arriba hacia abajo. Una línea larga y profunda, más profunda de lo que le hubiese gustado; se volvió a mirar, se retiró del borde, se acostó en su cama, y cayó en un sueño eterno.
9.21.2011
Tenía las mejillas rojas de tanto llorar. Cómo alguien podía tener manos tan pequeñas.
El tren iba a una velocidad increíble, pero ella sentía como si estuviese flotando en medio del océano, tan liviana, tan perdida, tan asustada. Las hojas de los árboles de otoño caían rápidamente sobre el suelo que alcanzaba a percibir. Las ramas desnudas de los árboles le recordaban a su niñez. No sabía hacia donde se dirigía; tenía unos cuantos billetes en el bolsillo del cárdigan y en su maleta guardaba algunas prendas, unos zapatos, varios libros y un número telefónico el cual nunca marcaría. Un fuerte sonido la despertó de su letargo. Se giró asustada, pero su cuerpo de relajó al darse cuenta de que solo había sido el choque de un maletín contra la pared metálica del tren. Se llevó las manos a la cara frotándose los ojos y le recordó, recordó cómo le recitaba ese poema interminables veces: "Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas". Necesitaba irse, necesitaba escapar. Y dejar de posponer sus necesidades frente a las de los demás, y dejar de sentirse tan mal consigo misma sin tener motivos.
La estación naranja había llegado y sus sueños rotos y húmedos volvían a aparecer, esta vez para quedarse
El tren iba a una velocidad increíble, pero ella sentía como si estuviese flotando en medio del océano, tan liviana, tan perdida, tan asustada. Las hojas de los árboles de otoño caían rápidamente sobre el suelo que alcanzaba a percibir. Las ramas desnudas de los árboles le recordaban a su niñez. No sabía hacia donde se dirigía; tenía unos cuantos billetes en el bolsillo del cárdigan y en su maleta guardaba algunas prendas, unos zapatos, varios libros y un número telefónico el cual nunca marcaría. Un fuerte sonido la despertó de su letargo. Se giró asustada, pero su cuerpo de relajó al darse cuenta de que solo había sido el choque de un maletín contra la pared metálica del tren. Se llevó las manos a la cara frotándose los ojos y le recordó, recordó cómo le recitaba ese poema interminables veces: "Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas". Necesitaba irse, necesitaba escapar. Y dejar de posponer sus necesidades frente a las de los demás, y dejar de sentirse tan mal consigo misma sin tener motivos.
La estación naranja había llegado y sus sueños rotos y húmedos volvían a aparecer, esta vez para quedarse
9.15.2011
Uno rápido.
Se le hacía tarde. Prendió un cigarro y bajó las escaleras despacio, muy despacio. En su cara había una pequeña sonrisa producida por los recuerdos tan vivos de la noche anterior. Sus manos recorriendo su piel, sus uñas enterrándose en su espalda, el sudor de sus cuerpos, su cabello largo y mojado, su piel tersa y suave, sus gritos, esa manera de entregarse por completo.
Y el por favor no te quedes para el desayuno.
Se le hacía tarde. Prendió un cigarro y bajó las escaleras despacio, muy despacio. En su cara había una pequeña sonrisa producida por los recuerdos tan vivos de la noche anterior. Sus manos recorriendo su piel, sus uñas enterrándose en su espalda, el sudor de sus cuerpos, su cabello largo y mojado, su piel tersa y suave, sus gritos, esa manera de entregarse por completo.
Y el por favor no te quedes para el desayuno.
9.02.2011
8.31.2011
IV
Solía ir al parque a sentarse junto a un árbol con un café y un libro en la mano y su bufanda beige que tanto le gustaba. El viento hacía que su cabello largo y lacio se despeinara y se enredara en su nariz, en las pestañas, en sus labios llenos de besos rotos. Era dueña de una belleza sublime. Todo su aspecto en general era increíblemente hermoso, y ella lo detestaba. Creía que tenía mucho más para dar que tan solo su apariencia, pero todas las personas que había conocido alguna vez, parecían fijarse únicamente en eso. Nunca había amado a nadie en verdad, pues nunca nadie se había interesado en adentrarse dentro de su mente, en tratar de comprenderla, en tratar de obtener algo más que su cuerpo. Su sonrisa era significativamente pequeña y casi nunca nadie la veía. Vivía sola en un pequeño piso rentado al centro de la ciudad. Vivía sola. Se sentía sola e iba a sentarse junto a un árbol con un café y un libro en la mano y su bufanda beige que tanto le gustaba.
8.25.2011
Hay tantas cosas que quiero hacer. Quiero vivir tantas vidas. Quiero ser tantas personas. Quiero estar en tantos lugares a la vez. Tengo tantas expectativas que no sé de qué manera voy a alcanzarlas todas. Pero lo haré.
A veces me encuentro con personas que no esperan nada, que se quedan en el mismo lugar sin siquiera pensar en algo que vaya más allá del fin de semana siguiente. Se quedan estancados en donde están, y se van hundiendo poco a poco, y no se mueven, no tratan de salir, se resignan y dejan que su cuerpo se siga sumergiendo en ese lodo que los va a tapar por completo y cuando quieran avanzar ya no van a poder, porque es demasiado tarde.
No podría vivir así. Tengo que estar en un movimiento continuo, tengo que hacer algo para que mis días sean un poco más coloridos, más interesantes. Tengo que estar haciendo planes constantemente, poner una nueva marca en el mapa porque necesito ir a ese lugar. Y me quedo sin espacios para rellenar. Y quiero hacer tantas cosas y el tiempo es tan corto.
A veces me encuentro con personas que no esperan nada, que se quedan en el mismo lugar sin siquiera pensar en algo que vaya más allá del fin de semana siguiente. Se quedan estancados en donde están, y se van hundiendo poco a poco, y no se mueven, no tratan de salir, se resignan y dejan que su cuerpo se siga sumergiendo en ese lodo que los va a tapar por completo y cuando quieran avanzar ya no van a poder, porque es demasiado tarde.
No podría vivir así. Tengo que estar en un movimiento continuo, tengo que hacer algo para que mis días sean un poco más coloridos, más interesantes. Tengo que estar haciendo planes constantemente, poner una nueva marca en el mapa porque necesito ir a ese lugar. Y me quedo sin espacios para rellenar. Y quiero hacer tantas cosas y el tiempo es tan corto.
8.24.2011
III
Los pinceles y las acuarelas estaban sobre la mesa blanca llena de abolladuras junto a la ventana. Un rayo de sol se colaba por ésta, de tal manera que se refractaba en el espejo junto a la cómoda e iluminaba toda la habitación. La ventana daba a la calle. Vivía en el centro de la ciudad. Podía ver los altos edificios rodeándole, las personas agitadas corriendo, el ruido del mediodía. Él estaba de pie junto a la mesa, haciendo algunos arreglos finales a su última pintura. Su atuendo estaba completamente salpicado con miles de colores, pero le hacía tener un aspecto bastante artístico. Había hecho de la mesa una pintura-abstracta-moderna sin darse cuenta. Y el suelo iba por el mismo camino. Pintar le alejaba por un momento del mundo exterior. Le hacía encontrarse consigo mismo y sacar todas las cosas que tenía por decir, por gritar, todos esos sentimientos que sólo ella había podido entender; pintar era su cosa preferida por hacer. Su apartamento era reducido, pero lo suficientemente grande como para que una persona viviera cómoda. Habían vinilos colgando de las paredes, había un mural de fotografías que ella había sacado, había un sinfín de libros regados por todo el piso. Pero se respiraba vida. Y era su lugar, el sitio al que pertenecía.
8.21.2011
II
La luz del semáforo se había puesto en rojo justo en el momento en el que el carro que iba delante de él terminaba de cruzar. Se detuvo. La ciudad a esa hora siempre le había parecido más interesante. Sus pies se movían inconscientemente al ritmo de la canción que estaba sonando en la radio. Sus ojos cansados observaban a una mujer pasar acompañada de un puddle, de esos que tanto le molestaban. Se mordía el labio sin darse cuenta. Pensaba en que la ciudad estaba un poco más gris de lo normal. O quizás era él. Ya no podía distinguir entre un día u otro. El domingo se le parecía un poco al miércoles, y el viernes al lunes. El color del cielo ya no le decía nada acerca de la hora, tan solo ésta le era familiar. Solían ir por un café, o acostarse uno sobre el otro leyendo una novela con la que se habían encontrado durante la semana. Su reloj había dejado de funcionar y no tenía intención alguna de arreglarlo. Hacía calor. Una gota golpeó su parabrisas, luego otra, luego empezaron a aparecer miles de punticos negros sobre el asfalto. La bocina de un carro sonó muy fuerte detrás de él. Reanudó su camino.
8.19.2011
I
Cruzó la calle sin mirar a ningún lado. Las bocinas de los carros que sonaban alrededor le parecían distantes, ajenas a él. Sus pies se deslizaban despacio y produciendo un ruido incómodo, sus ojos estaban perdidos, no miraba nada en específico, tenía las manos metidas en los bolsillos del gabán pardo que ella le había regalado alguna vez, “Para las noches de invierno”, le había dicho. Ya no sabía cuánto tiempo había pasado. Sus mejillas estaban rojas y sus labios partidos. Su cabello color avellana estaba despeinado y bailaba con el viento, más no a su compás; siempre había existido un rencor inexplicable del viento hacia su cabello, o al revés. No pensaba en nada y a la vez pensaba en todo. Una avalancha de recuerdos había llegado a su cabeza, tantos que no se podía concentrar en uno específicamente. Imágenes fragmentadas con sonidos imprecisos, el olor a galletas recién horneadas, el color de sus venas cuando el frío era extremo, la sutileza con la que sus pestañas se encontraban con sus mejillas, el tacto de una tortuga al caminar despacito por su espalda.
Una tortuga.
Una tortuga.
8.15.2011
7.27.2011
My future has got me worried, such awful thoughts. My head is a carousel of pictures. The spinning never stops. I almost forgot who I was, but came to my senses. Now I'm trying to be assertive. I'm making plans. I know I should be brave but I'm just too afraid of all this change. And it's too hard to focus through all this doubt.
I'm not as strong as I thought.
I'm not as strong as I thought.
7.21.2011
7.14.2011
Me gustan tus orejas. Me gusta cuando me traes hacia tí, me abrazas y dices que me quieres. Me gusta cuando te quedas mirando lo que estoy haciendo y sonríes, y dices que te gusto. Me gustan las bromas que haces. Me gusta pasar mi mano por tu cabello. Me gusta cuando cantas. Me gustan tus manos, me gusta tu nariz.
7.04.2011

No creía que pudiese hacerlo. El cielo estaba tan allá y el tan acá, tan plantado en la tierra. Se sentía uno con ésta y se rendía sin siquiera intentarlo. Con su vacío imposible de llenar y su sonrisa nunca completamente sincera. Siempre con ese nudo en la garganta que al parecer jamás se desataría. Se sentía fuera de sí mismo, como algo ajeno a él, parte de otro lugar.
El día en que la conoció, todo estaba más verde. Las inconsistencias mentales que lo agobiaban parecían disminuirse, todo parecía más tranquilo, más equilibrado. Nunca había mirado el cielo en verdad; nunca había tomado el tiempo de observar las nubes con sus formas tan cambiantes y curiosas, a veces tan débiles y apenas perceptibles, a veces tan fuertes que se podía creer que eran parte de ésta realidad. Ese día lo hizo, ese día sonrió sin ataduras.
El día en que la conoció, todo estaba más verde. Las inconsistencias mentales que lo agobiaban parecían disminuirse, todo parecía más tranquilo, más equilibrado. Nunca había mirado el cielo en verdad; nunca había tomado el tiempo de observar las nubes con sus formas tan cambiantes y curiosas, a veces tan débiles y apenas perceptibles, a veces tan fuertes que se podía creer que eran parte de ésta realidad. Ese día lo hizo, ese día sonrió sin ataduras.
Bien, hora de volar.
6.27.2011
Hay veces en que me sorprendo a mi misma porque no has cruzado por mi mente en horas, entonces empiezo a repasar todo lo en lo que había estado pensando últimamente y me doy cuenta de que siempre estás allí, implícito, sin darme cuenta. No cruzas por mi mente porque no te mueves de ella.
It is fucking killing me.
It is fucking killing me.
6.07.2011
5.15.2011
Es en los días como hoy en los que te quisiera tener acá, tan cerca. Quisiera poder abrazarte tan fuerte y no soltarte nunca más. Te necesito, necesito tener algo más real, necesito sentirte y verte y escucharte. Esta ausencia me está matando. Me estás matando con tus palabras y tus canciones. Ya no sé qué escribir porque te has adueñado de toda mi mente, y no quiero escribir sobre ti, no quiero crear escenarios en mi cabeza que probablemente no serán, no quiero usar palabras para que luego se reproduzcan mil veces en mi mente -más si tu estás en ellas, tatuado en ellas, tan discretamente pero ahí, estás-, hay tantas cosas que no quiero, como amarte.
Bah, ya es tarde.
Bah, ya es tarde.
3.23.2011
Hay días en los que te extraño más que nunca. Extraño como nuestros dedos calzaban perfectamente, extraño tu muy blanca tez, tu sonrisa y esos ojos gigantes, tus abrazos y tu risa, sí, tu risa. Te extraño tanto que me duele hasta lo más profundo, me duele no sentirte cerca.
Sé que muy probablemente fue mi culpa alejarte y te lo juro que no me dí cuenta, no lo hubiese hecho de ser así. Te amo con todo lo que soy y lo sabes ¿no?. He pasado por tantas cosas contigo, buenas y malas, y te quiero más que antes, y no sé qué hacer. Te necesito. Eres parte de mí.
Ya no sé qué hacer.
Sé que muy probablemente fue mi culpa alejarte y te lo juro que no me dí cuenta, no lo hubiese hecho de ser así. Te amo con todo lo que soy y lo sabes ¿no?. He pasado por tantas cosas contigo, buenas y malas, y te quiero más que antes, y no sé qué hacer. Te necesito. Eres parte de mí.
Ya no sé qué hacer.
3.14.2011
2.25.2011
2.23.2011
2.20.2011
.-algunasveces
Tuve miedo.
Iba caminando por la acera de la calle más ruidosa que te puedas imaginar (no recuerdo hacia donde iba, tampoco es que interese), llovía muy fuerte y me costaba trabajo mantener la sombrilla quieta. Llovía y yo pensaba en ti y sonreía mientras saltaba muy disimuladamente en los charcos que se formaban para no salpicar a nadie y ganarme miradas de odio, aunque me diera risa de tan solo imaginarlo. Entonces paré en seco, porque fue en ese instante, en medio de las gotas de agua cayendo y del ruido de los autos pasando a treinta centímetros de mí, fue cuando me golpeó. Me di cuenta, en ese mismo momento y sin ningún aviso previo, me di cuenta de que te amaba.
Y tuve miedo.
Iba caminando por la acera de la calle más ruidosa que te puedas imaginar (no recuerdo hacia donde iba, tampoco es que interese), llovía muy fuerte y me costaba trabajo mantener la sombrilla quieta. Llovía y yo pensaba en ti y sonreía mientras saltaba muy disimuladamente en los charcos que se formaban para no salpicar a nadie y ganarme miradas de odio, aunque me diera risa de tan solo imaginarlo. Entonces paré en seco, porque fue en ese instante, en medio de las gotas de agua cayendo y del ruido de los autos pasando a treinta centímetros de mí, fue cuando me golpeó. Me di cuenta, en ese mismo momento y sin ningún aviso previo, me di cuenta de que te amaba.
Y tuve miedo.
2.14.2011
2.09.2011
Usted debería saber lo que la gente a su edad generalmente sabe.
Claro, pero usted no es gente. A usted no le gusta la gente.
Así que supondré que usted no lo sabe, o lo sabe pero ni le va ni le viene.
A diferencia de ellos, usted es una persona, algo estropeada, pero una persona.
Usted cree saber lo que podría llegar a pasar si se deja llevar.
Usted cree saberlo y no le importa un carajo, así ha sido siempre.
Y vuelve a caer, pero nadie se entera, porque usted no es como ellos.
Nunca va a ser como ellos, porque usted sabe cómo afrontar las cosas.
Usted es especial, es mágico y sonríe y ama y disfruta.
Usted, usted, usted.
Claro, pero usted no es gente. A usted no le gusta la gente.
Así que supondré que usted no lo sabe, o lo sabe pero ni le va ni le viene.
A diferencia de ellos, usted es una persona, algo estropeada, pero una persona.
Usted cree saber lo que podría llegar a pasar si se deja llevar.
Usted cree saberlo y no le importa un carajo, así ha sido siempre.
Y vuelve a caer, pero nadie se entera, porque usted no es como ellos.
Nunca va a ser como ellos, porque usted sabe cómo afrontar las cosas.
Usted es especial, es mágico y sonríe y ama y disfruta.
Usted, usted, usted.
1.28.2011
teechodemenos
extrañar.
(Del lat. extraneāre).
1. tr. Desterrar a país extranjero. U. t. c. prnl.
2. tr. Ver u oír con admiración o extrañeza algo. U. m. c. prnl.
3. tr. Sentir la novedad de algo que usamos, echando de menos lo que nos es habitual.
4. tr. Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta.
5. tr. Afear, reprender.
6. tr. p. us. Apartar, privar a alguien del trato y comunicación que se tenía con él. U. t. c. prnl.
7. tr. ant. Rehuir, esquivar.
8. prnl. Rehusarse, negarse a hacer una cosa.
Y sí, te extraño.
(Del lat. extraneāre).
1. tr. Desterrar a país extranjero. U. t. c. prnl.
2. tr. Ver u oír con admiración o extrañeza algo. U. m. c. prnl.
3. tr. Sentir la novedad de algo que usamos, echando de menos lo que nos es habitual.
4. tr. Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta.
5. tr. Afear, reprender.
6. tr. p. us. Apartar, privar a alguien del trato y comunicación que se tenía con él. U. t. c. prnl.
7. tr. ant. Rehuir, esquivar.
8. prnl. Rehusarse, negarse a hacer una cosa.
Y eso es lo que me pasa, que te extraño, te extraño con el tres, el cuatro, y el seis, con pestañas y uñas y cabellitos. ¿Por qué? Porque contigo seré un siempre, pero no un siempre moderno, no un siempre que dura algunos meses, no un siempre de esos; mi siempre contigo es en todo o en cualquier tiempo. Ése es mi siempre, incondicional. Aunque te vea o no, aunque me quieras o no, aunque riámos o no, aunque existan todos los aunques, mi siempre para tí está firme.
Y sí, te extraño.
1.13.2011
alucinaciones.
Muérete. Eso es lo que deseo muchas veces que desaparezcas y me dejes vivir en paz que me dejes de inundar con tus palabras que carecen de significado y que vas soltando sin importancia porque me quitas la vida y me la devuelves en el mismo instante y me absorbes y te vas así como si nada con tu sonrisa y con una parte de mí y si seguimos así voy a quedar en nada pero lo que más me molesta es entregarme tan fácil y me molesta quererte con cada pestaña y me molesta sonreír cuando hablas y fruncir el ceño cuando te vas y me molesto yo a mí misma por no impedir que pase y porque me dueles en lo más profundo y porque por ti lo haría todo literal completamente todo así que mátate mátate porque me matas y yo ya no quiero soñarte ni sentirte y llegué a un punto en que me fastidio por haberme convertido en esta persona que ni reconozco pero es inevitable porque ahora respiro tu aire y me muero en tus soles pero también quiero que no me importe lo que te importa y quiero no quererte ya y perdón por la redundancia pero lo vale acá porque te repites interminables veces y tus historias y tus palabras y tus gestos que los tengo tan frescos en mi imaginación y los reproduzco en cualquier momento y sonríes pero en realidad no lo haces porque no existes y cuando existes me dañas por eso prefiero que no existas y punto quedamos mejor tu en tus universos y yo en los míos y lárgate de una vez y no me mires así con esa cara de dinosaurio de ese dinosaurio que inventamos en las noches asquerosamente estrelladas porque sabes que odio las estrellas así que créeme ahora mismo ya no me interesas y te puedes ir a nadar en la inmensidad de tu mar y yo me quedo aquí volando como siempre ha sido tan cercanos pero incapaces de tocarnos y muérete que no te quiero ver y muérdete un codo y no me pienses más y no te pienso más y hasta acá.
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