9.15.2011

Uno rápido.
Se le hacía tarde. Prendió un cigarro y bajó las escaleras despacio, muy despacio. En su cara había una pequeña sonrisa producida por los recuerdos tan vivos de la noche anterior. Sus manos recorriendo su piel, sus uñas enterrándose en su espalda, el sudor de sus cuerpos, su cabello largo y mojado, su piel tersa y suave, sus gritos, esa manera de entregarse por completo.

Y el por favor no te quedes para el desayuno.

1 comentario:

Sof dijo...

me gusta :)