11.12.2010
como un pájaro que no vuela.
Ella no estaba asustada, ni afligida, ni desesperada. Eran las luces y los gritos y el sudor y los gestos y el calor y tantas personas, pero es que qué más podía hacer, era de lo que vivía y por lo que vivía, la llevaba al éxtasis, nunca ni correr con leones detrás, ni tirarse de un avión si paracaídas, nada, se podría comparar a la adrenalina que sentía al estar ahí parada. Miraba hacia abajo y veía sus delgadas piernas con medias-pantalón-negras-transparentes y rotas, sus shorts de jean desteñidos, su camisa con diseño extremadamente holgada que cubría su menudo cuerpo y su cárdigan negro con botones grandes; miraba y se daba cuenta de que todas sus pertenencias se reducirían a ello si no lo lograba, si no lo hacía a tiempo, si no erguía la cabeza, sonreía y continuaba, tan sólo si continuaba a pesar de lo que acababa de suceder, y de las risas y los papeles que se dirigían como un proyectil siendo ella el objetivo. Así que apretó su mano izquierda tan fuerte, saltó tan alto y gritó y sonrió y todos junto a ella y su corazón que estaba a punto de estallarse y al final girar levantar los brazos y dejarse caer, con la certeza de que nada saldría bien.
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1 comentario:
Magico y real. Un pantallaso a las verdaderas emociones habidas y por haber.
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